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domingo, 23 de noviembre de 2008

Las ONG no dan abasto

En estos últimos meses los medios de comunicación no se cansan de mostrarnos ciudadanos de a pie quejándose de que no llegan a fin de mes, de que no pueden pagar la hipoteca o de que les despiden de sus empleos. Todo ello por culpa de la crisis financiera que parece afectar a todo.

Pero si nosotros, viviendo en un país rico, nos sentimos ahogados por la crisis, ¿qué les estará ocurriendo a los que viven en los países del sur? Muchos de sus habitantes no sólo no llegan a fin de mes, sino que no tienen ni para empezarlo. Muchos no pueden pagar la hipoteca de su casa porque ni siquiera tienen casa. A muchos no pueden despedirles porque, simplemente, nunca han tenido un trabajo.

El impacto de la crisis en las personas que más la sufren se refleja claramente en la situación que están viviendo las ONG dedicadas a las necesidades básicas. Estas organizaciones se encuentran con que cada vez hay más gente que necesita su ayuda a la vez que ven disminuir sus recursos económicos. Mientras crecen las estadísticas de la pobreza extrema, mientras aumenta el número de personas que pasan hambre, las ONG reciben cada vez menos aportaciones de socios y donantes. Y para colmo, es muy probable que los gobiernos y administraciones, más ocupados en ayudar a los bancos, recorten las subvenciones destinadas a estos colectivos.

Ahora que lo estamos pasando mal económicamente, quizá sea el momento de que nos acordemos de los que lo están pasando aún peor. No podemos retirarles nuestra ayuda justo cuando más la necesitan. Si a los que trabajan para erradicar el hambre y la pobreza extrema les negamos los recursos, entonces, ¿quién ayudará a quienes más lo necesitan?

viernes, 31 de octubre de 2008

¿Tenemos un problema con la crisis?

Desde luego que lo tenemos. Para algunos, la actual crisis financiera es un problema muy grave porque peligran sus beneficios y hay que recortar por algún lado para impedir que éstos disminuyan. Las inversiones en países emergentes, en tecnologías verdes y en ayudas al desarrollo están en el punto de mira.

Así lo destacaba el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, que este jueves urgió a los países ricos a que “no pierdan de vista al mundo en vías de desarrollo a la hora de afrontar la peor crisis financiera mundial desde hace décadas”.

Para otros muchos (cada vez más), esta crisis simplemente es más de lo mismo. Así lo refleja el VI Informe sobre exclusión y desarrollo social en España 2008 de la Fundación Foessa y Cáritas, que indica que "uno de cada cinco hogares españoles continúa viviendo bajo el umbral de la pobreza”. Ocho millones y medio de personas se encuentran en España en situación de pobreza, y de ellos, un millón y medio sufren pobreza extrema.

Pero lo peor puede estar por venir si seguimos empeñados en despilfarrar los productos naturales. El miércoles, el Fondo Mundial de la Naturaleza (WWF) advertía que “la Tierra ha perdido en poco más de un cuarto de siglo casi la tercera parte de su riqueza biológica y recursos, y al ritmo actual la Humanidad necesitará dos planetas en 2030 para mantener su estilo de vida”.

Sí, tenemos un problema. Es necesario introducir un cambio en los modelos sociales y económicos que sostienen que algo menos del 20% de la población mundial se aproveche de los recursos actuales y futuros del otro 80%.

Pero no quiero ser pesimista. Si la humanidad ha podido llegar a la Luna también puede erradicar la pobreza y sentar las bases de un mundo más justo. En mi opinión es sólo cuestión de determinación política.

Laura Rodríguez

PUM+J Canarias