Mostrando entradas con la etiqueta cambio social. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cambio social. Mostrar todas las entradas

sábado, 28 de noviembre de 2015

SOLIDARIDAD Y JUSTICIA GLOBAL



Desde Por un Mundo más Justo queremos hacer bandera de la necesidad de impulsar la Justicia Global y la Solidaridad, convencidos de que hemos de avanzar hacia la construcción de un modelo de desarrollo alternativo, capaz de incluir enfoques de largo plazo. Es desde este planteamiento donde se va a la raíz del problema, presionando a la comunidad internacional para establecer las reformas estructurales necesarias que, desde el respeto a los derechos humanos, permitan el desarrollo de las personas y los pueblos.

Desde esa fraternidad global, tan necesaria como posible de compartir y sentir si nos ponemos a ello, parte esta propuesta política y programática, conscientes de que sin tocar los problemas globales no cambiamos de forma sostenible lo local-nacional y caemos en una trampa del inmovilismo, la demagogia o el posibilismo no transformador.

 

Nos proponemos que valores como: sostenibilidad, reparto del empleo, bienes comunes, fraternismo, economía social, fiscalidad redistributiva, integralidad, solidaridad y justicia global… vayan ocupando el espacio que se merecen y haciendo más chiquitos a otros como: individualismo, neoliberalismo, guerras preventivas, competitividad, crecimiento, fronteras, miedo…

Con este objetivo enumeramos una serie de propuestas para que el Estado asuma un papel activo y responsable en la mejora de la gobernanza mundial para el cumplimiento real de los Derechos Humanos.



1. Promocionar la GOBERNANZA GLOBAL (instituciones y agenda global) y los DERECHOS HUMANOS desde nuestra política exterior.

2. Defender un avance internacional hacia una FISCALIDAD MÁS JUSTA que incluya la eliminación de los paraísos fiscales y la financiación del desarrollo sostenible y los servicios esenciales.

3. Reivindicar un sistema internacional de COMERCIO e INVERSIONES más justo, transparente y sostenible, cuyas reglas y principios respondan a objetivos comunes y no a los intereses particulares de unos pocos.

4. Contribuir internacionalmente a la SEGURIDAD COMPARTIDA y la CONSTRUCCIÓN DE LA PAZ para lo cual resulta clave trabajar de manera simultánea en desarrollo y seguridad, fortalecer el control sobre el comercio español de armas y fomentar la mejora y utilización de los mecanismos existentes para resolver los conflictos internacionales por vías no violentas.

5. Una política de COOPERACIÓN INTERNACIONAL que garantice la COHERENCIA DE POLÍTICAS para el desarrollo sostenible y un incremento tanto en cantidad como en calidad de la Ayuda Oficial al Desarrollo española.

6. Una Política sobre MIGRACIÓN y ASILO que apuesta claramente por la construcción de una España más solidaria, fraterna, acogedora y que vele por el desarrollo integral de las personas, los pueblos y la humanidad.

7. Impulsar a nivel internacional mayores compromisos en cuanto a SOSTENIBILIDAD MEDIOAMBIENTAL para lo cual el Estado español debe asumir su cuota de responsabilidad tanto dentro de su territorio, recortando las emisiones de gases de efecto invernadero, como fuera de éste imponiendo condiciones más exigentes a sus empresas en el exterior.
 
 


 

viernes, 18 de septiembre de 2015

Un compromiso por la Cultura de la Paz


 La reacción ciudadana ante el drama que está sufriendo  la población Siria debe ir más allá de la acogida a los refugiados que huyen del conflicto, debe servirnos para preguntarnos por sus causas y actuar sobre ellas. Lo que está pasando en Siria no es una novedad, ya otras poblaciones han vivido o están viviendo la violencia, pero no ocupan titulares en los periódicos. Es necesario que esta reacción de solidaridad dé lugar a políticas concretas, antes de que los medios dejen de contar la realidad de estas personas. Desde el partido Por Un Mundo + Justo exigimos medidas de urgencia que atiendan a las víctimas y exigimos medidas de fondo que actúen sobre las causas.

Acoger a los que piden asilo

El fracaso de la UE en la gestión de los cientos de miles de refugiados que acuden pidiendo asilo no es compatible con el Tratado de Lisboa donde se recoge que uno de los pilares fundamentales que debe regir la política exterior de la UE es el respeto de los derechos humanos. Es urgente un esfuerzo coordinado para atender  a la víctimas de esta crisis desde un enfoque de derechos y no de asistencialismo. El problema es de una gran magnitud pero de ninguna manera se trata de algo inabordable si realmente existiera un compromiso en recursos y medios. De forma inmediata requiere establecer un programa de reubicación y reforzar la red de acogida mediante un esfuerzo coordinado entre las administraciones, las organizaciones no gubernamentales y la participación de la sociedad civil, que tan decididamente ha salido a ofrecer su ayuda.

Reducir las muertes en el Mediterráneo

El aumento sobre el control y el cierre de fronteras no es una solución, no va a impedir que lleguen a Europa  aquellos que huyen de un sufrimiento intolerable y buscan asistencia y protección. Solo servirá para hacerles aún más vulnerables porque tendrán que utilizar rutas cada vez más arriesgadas y supondrá  dejarlos a merced de mercaderes y traficantes de personas. Si el objetivo es acabar con las mafias e impedir las muertes en el mediterráneo, hemos de proporcionar  una alternativa segura, legal y gratuita de entrada a los solicitantes de asilo que llegan a la UE o que ya están en ella.
 
No comerciar con la violencia

No podemos ignorar que España, según el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo, es el séptimo exportador internacional de armas. Tal como señala el Informe "Estadísticas españolas de exportación de material de defensa, otro material y tecnologías de doble uso en el año 2014", elaborado por el Ministerio de Economía y Competitividad,  España vendió material en 2014 por valor de 3.203,2 millones de €. Esto no sería posible sin la connivencia del gobierno español que ha permitido a la industria suministrar armamento a zonas en conflicto y a países que violan los Derechos Humanos. Entre ellos destacan los 292,9 millones de € a Arabia Saudí pero también hay países como Turquía (243,7 millones), Egipto (107 millones de euros) o  Indonesia (112 millones) sin olvidar la venta de armamento a Reino Unido y Francia que mantienen una intervención directa en países en conflicto como Siria, Libia, Mali, o la República Centroafricana.

Hacemos un llamamiento a la ciudadanía para que exija que el Gobierno y el Parlamento español garanticen que las exportaciones respetan escrupulosamente las disposiciones del Tratado sobre Comercio de Armas (TCA) y presione para que cese el apoyo a la industria armamentística, porque sus beneficios están impidiendo el desarrollo de los pueblos y generando muerte y sufrimiento.


Presionar a nivel internacional

Una acción coordinada a nivel internacional podría acometer un Plan de Paz:  que exija a todas las partes la aplicación de un alto el fuego inmediato, que corte las fuentes de financiación o la posibilidad de que los actores armados puedan adquirir armamento y que permita la entrada de asistencia humanitaria a las zonas afectadas.

Trabajar en la construcción de paz

Pero si realmente queremos poner fin a la violencia hemos de replantear valores y prioridades. Tenemos la oportunidad de poner los medios para construir una paz verdadera a través de la educación y el desarrollo. Impedir el drama humano que genera la guerra, requiere de un compromiso decidido de todos por  la Construcción de paz y orientar nuestras acciones hacia la transformación de los conflictos violentos en relaciones más pacíficas y sostenibles, facilitando herramientas a la población para resistir a la violencia y apoyando a iniciativas civiles de paz.

Cada 21 de septiembre la ONU invita a celebrar el Día Internacional de la Paz dedicado a reforzar los ideales de la paz en todas las naciones y pueblos del mundo. Este año, con el lema «Colaboradores por la paz, dignidad para todos», quiere  resaltar la importancia de que todos hemos de trabajar juntos para lograr la paz.

Desde el partido Por Un Mundo + Justo pedimos  un compromiso firme de nuestros gobernantes por la promoción de la Cultura de la Paz. Apostemos por la resolución no violenta de los conflictos poniendo en valor el respeto, el diálogo, la cooperación, la confianza y la solidaridad en todos los ámbitos de nuestra vida, también en nuestras decisiones políticas.

sábado, 9 de mayo de 2015

Hagamos posible otra economía más justa


El modelo económico neoliberal ha dado lugar a una crisis social y de sostenibilidad del propio sistema de producción y consumo. Sus manifestaciones a nivel global suponen por un lado, el aumento del empobrecimiento y la exclusión, y por otro, la sobrexplotación de recursos no renovables, la degradación del medio ambiente y el cambio climático; con los importantes daños colaterales que todo esto genera.

Desde el Partido Por Un Mundo Más Justo (M+J) proponemos, que la búsqueda de una Prosperidad Compartida y una austeridad responsable en la utilización de los recursos naturales, sean la guía de un Estado Ciudadano y profundamente democrático. Un Estado Ciudadano generador de empleo digno y promotor del cooperativismo, que desarrolle un modelo económico basado en el bien común, en la economía social, solidaria y ecológica. Será posible si va de la mano de una participación activa y responsable a todos los niveles sociales, donde el valor de la fraternidad corte el cáncer de la hipercompetitividad y el individualismo.


La desigualdad social, la pobreza y la exclusión social no son circunstancias propias de los periodos de crisis económica, sino que subyacen en el propio modelo de sociedad que hemos desarrollado. Un modelo, además, ambientalmente depredador. Enfrentar la pobreza es por tanto enfrentar la desigualdad y sus causas; respetando el territorio que nos ha tocado gestionar.

Hoy celebramos el Día Mundial del Comercio Justo, un ejemplo de cómo podemos con nuestra forma de consumir, contribuir a transformar la economía y poner a las personas y sus necesidades en primer lugar.

Los criterios del Comercio Justo crean oportunidades a los productores más desfavorecidos, garantizan el respeto a los Derechos del Niño, la equidad de género, los derechos laborales y las relaciones participativas y transparentes y tiene en cuenta el bienestar social y el respeto por el medio ambiente.
 
Es necesario nuestro compromiso como consumidores y consumidoras, pero la pobreza tiene muchos rostros que exigen una coherencia de políticas, tengámoslo en cuenta el próximo 24 de mayo al emitir nuestro voto. Nuestros representantes públicos deben impulsar y promover unas reglas de comercio que hagan posible avanzar hacia una economía: social, solidaria, ecológica y más justa.
 
 

miércoles, 22 de abril de 2015

Porque un mundo más justo es más necesario que nunca.




Nos encontramos en un escenario que si pudiera calificarse con una palabra esta sería INJUSTO. No es una realidad que haya surgido de la nada, sino el fruto de injusticias continuadas y de procesos desatendidos, denuncias silenciadas y propuestas ridiculizadas de forma sistemática durante mucho tiempo.

Se ha ido consolidando una injusticia estructural en los diferentes ámbitos (interconectada entre sí); en el mundial (donde se mantiene y permite el hambre, la explotación laboral, la enfermedad curable...), el Europeo (donde la brecha norte/sur vuelve a ampliarse), el Español (donde año tras año avanzamos en los niveles de limitación del acceso a servicios esenciales y de desigualdad interna y de exclusión) y el Canario (con unos intolerables niveles de pobreza infantil y de falta de empleo).

Creemos que es preciso que, combinando valores profundamente humanos (justicia, equidad y fraternidad), avancemos hacia la construcción de sociedades mejores tanto en el ámbito local como global desde las que se garanticen y articulen que los recursos y esfuerzos vayan encaminados a la generación equitativa de servicios (educación, sanidad, ocio constructivo...) y no a armas, guerras, productos y servicios que destruyen la integridad personal. Es imprescindible para ello una mayor participación social y política que tenga como orientación buscar una coherencia de políticas que permitan una transformación tan necesaria como deseada.

En el Partido por Un Mundo más Justo contamos con esas inquietudes, con esas certezas y con ese hambre de construir fraternalmente sociedades donde nadie sea excluido, desde un profundo respeto a la diversidad. Queremos ser actores en estos cambios, con humildad y realismo pero con valentía, con responsabilidad y con coherencia.

Podrá acusársenos de idealistas; pero nadie es más fantasioso que el que pretende cambiar las cosas sin abordar conjuntamente lo local y lo global, ni nadie más irresponsable que el que mantiene a sabiendas una dirección insostenible hipotecando el futuro de la humanidad en su conjunto y abusando de los más débiles.

El próximo 24 de mayo encontrarás entre las papeletas electorales nuestra candidatura a los ayuntamientos de Las Palmas de Gran Canaria y Santa Cruz de Tenerife y al Parlamento de Canarias por las circunscripciones de Gran Canaria y Tenerife. Nos mueve nuestra voluntad de que los últimos, los desechados por el sistema económico y de valores que imperan en nuestra sociedad actual, sean los primeros y tengan, a través de este partido humilde, una voz que pueda expresar el anhelo de tantas personas que quieren construir un mundo más justo para todas las personas.

Estamos convencidos, el fin de la pobreza es una decisión política.

sábado, 14 de diciembre de 2013

Emergencias sin armas, Emergencias sin ejércitos



 
 

Durante este fin de semana (del 13 al15 de diciembre) se organizan en la Villa de Ingenio de Gran Canaria las primeras Jornadas de Emergencia Civil y Militar que se han denominado I Emercimil.

 
Es un acontecimiento sin precedentes que reúne a instituciones civiles y militares con el objetivo, según sus organizadores, de "mostrar a la población y ciudadanía en general el trabajo que en sus ámbitos respectivos se realiza para una vida mejor de cada ciudadano en materia de seguridad".
La presencia del ejército en este tipo de eventos busca justificar ante la sociedad su existencia como garante de una vida mejor para las personas. Pero lo cierto es que estos no son los objetivos de las Fuerzas Armadas, tal como detalla el art. 8 Constitución, donde señala que " tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional". Corresponde a la Dirección General de Protección Civil y Emergencias "prevenir las situaciones de grave riesgo colectivo o catástrofes, proteger a las personas y los bienes cuando dichas situaciones se producen, así como contribuir a la rehabilitación y reconstrucción de las áreas afectadas".
Desde La Coordinadora Canaria por la Paz, de la que formamos parte pedimos que se refuerce el carácter civil de los servicios, organismos y actividades de protección civil y prevención de riesgos, evitando militarizar prestaciones que han demostrado que en el ámbito civil funcionan con mayor eficacia, menor coste y mayor transparencia. Demandamos unos servicios públicos de emergencias sin armas, y sin ejércitos.
Denunciamos que en el actual contexto de recortes, en el que se han visto afectados también los servicios de emergencias, el gasto militar así como la industria y el comercio de armas se incrementa año tras año.
En el marco de la campaña Canarias, por una Cultura de Paz, solicitamos a la sociedad canaria: ciudadanos, escuelas, institutos y universidades, organizaciones sociales e instituciones públicas, su no-colaboración en estas actividades y su apoyo y promoción de la educación para la paz.
 
Para firmar el manifiesto: Canarias por una Cultura de Paz
@Canariasxlapaz  
#EmergenciaSinArmas

martes, 20 de noviembre de 2012

El niño en cualquier circunstancia debe ser el primero en recibir protección y socorro.



Sacudidos por las noticias que un día sí y otro también, nos van llegando de los efectos que tienen en nuestro país los recortes que se han ido sucediendo en estos últimos años, queremos poner la mirada en los niños.


Hoy se incrementa nuestra preocupación por cómo estos recortes están afectado al presente y afectarán al futuro de nuestros niños. Ellos son la población más vulnerable, los más indefensos, y sufren en silencio y en mayor medida, las consecuencias de la reducción en derechos a prestaciones sanitarias, la disminución de la calidad de la enseñanza gratuita, el descenso, a veces muy considerable, de los ingresos de familiares, la falta de vivienda... por eso es tan necesario que siempre los tengamos presentes, atendiendo de forma prioritaria sus necesidades.


En los últimos días hemos visto cómo la respuesta ciudadana ante el anunciado cierre de la unidad de cirugía Cardíaca Infantil ha hecho reconsiderar a la Consejería de Sanidad su decisión. Una pequeña victoria que tiene un gran valor: el valor de la vida.


Uno de los Objetivos del Desarrollo del Milenio también persigue alcanzar una victoria: Reducir la mortalidad en niños menores de 5 años. Cuatro enfermedades -neumonía, diarrea, malaria y sida- junto con la desnutrición, son las responsables de cerca del 50% de todas las muertes a nivel mundial de niños menores de 5 años. La mayoría de estos niños podrían haber sido salvados con medidas de prevención y tratamiento de bajo costo, como antibióticos para infecciones respiratorias agudas, rehidratación oral para diarrea, vacunaciones, uso de redes para mosquitos tratadas con insecticida, administración de medicamentos para la malaria y alimentos.


La reactivación de la lucha contra estas enfermedades, junto con un refuerzo de la nutrición podría salvar a millones de niños. Por eso es tan importante que tomemos conciencia también del valor de estas vidas y que exijamos a los gobernantes que reafirmen su compromiso con los Objetivos de Desarrollo del Milenio y mantengan, los recursos destinados a la Ayuda Oficial al Desarrollo.


En el Día Mundial de la Infancia queremos poner una mirada amorosa, profunda y reflexiva sobre la realidad de estos pequeños, con el convencimiento de que debemos trabajar incansablemente para que los niños sean siempre, y en cualquier parte del mundo, los primeros en recibir protección y socorro.
Desde el partido Por un Mundo más Justo luchamos por garantizar los derechos de nuestros hijos, y los de tantos niños que no tienen satisfechas las necesidades más básicas de alimentación, hogar, salud y educación. 

sábado, 10 de noviembre de 2012

"Es de necios confundir valor y precio"


 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
En este tiempo que nos ha tocado vivir parece que ha perdido valor el talento y la profesionalidad que puede aportar cada uno con el esfuerzo de su trabajo para mejorar el bienestar común. Por el contrario, cuando desgraciadamente recibimos noticias -como la de este pasado lunes- en las que nos informan del incremento en el número de personas en paro, parece que a los analistas, lo único que les interesa es el coste económico: el precio.

Es verdad que el número de parados repercute directamente en la cuenta de resultados del Estado, por cuanto -atendiendo a una visión completamente mercantilista- una de las principales fuentes de ingresos de un país se desvía para engrosar directamente el capítulo de gastos. Pero sin negar ni menospreciar esta realidad, es más grave la repercusión que para el país tiene el desaprovechamiento de su gran capital humano. Estamos arrinconando de manera lamentable a casi seis millones de personas con mucho que ofrecer para nuestro crecimiento como país. Es ahí donde se está produciendo realmente nuestra agonía como sociedad. Y al desperdiciar toda esta creatividad, destreza, habilidad y talento, corremos el riesgo de minar nuestra propia moral y autoestima, dudando incluso de nuestras propias capacidades para salir adelante y superar esta crisis.

Nuestros gobernantes afirman que el paro es una de sus principales preocupaciones, pero lo cierto es que las tan anunciadas medidas urgentes para reactivar la economía, incentivar a los emprendedores o crear condiciones que favorezcan el acceso al trabajo no acaban de llegar. Y a día de hoy, con la legislatura bien avanzada, engrosan la vergonzosa lista de promesas electorales aún sin cumplir por parte del actual Gobierno. A estas alturas ese calificativo de “urgente” suena a broma de mal gusto.

Mientras tanto, se sigue insistiendo en centrar exclusivamente nuestra atención en recortar de manera desmedida los gastos para devolver en tiempo y forma,-con el interés añadido- el dinero que nos han prestado, para que así nos vuelvan a prestar dinero a un interés más alto y así tener que recortar aún más... Según afirman, es la única forma de que España pueda mantener la confianza de los mercados, pero a la vista está que nuestro crédito como país está bajo mínimos. Y así, distraídos como estamos con nuestra prima de riesgo, ya hemos alcanzado la cifra de paro más alta en los treinta y seis años de nuestra actual democracia.

¿Hay alguna forma de salir de esta espiral?

Si la hay, desde luego pasa por recuperar el valor de la persona, confiar más en las capacidades y en la propia productividad, que en el dinero procedente de créditos y en la economía puramente financiera. Porque nuestra verdadera riqueza no está en el capital riesgo, sino en las personas y su enorme potencial. En ellas reside el alma y la energía vital del país. Y por más que nos intenten convencer, no habrá realmente brotes verdes hasta que empecemos a recuperar el protagonismo de todo este capital humano, dando valor y no precio a la persona.

Decía Mahatma Gandhi: "Sé el cambio que quieras ver en el mundo". Hagámoslo posible, todos tenemos que ser actores de este cambio y sentirnos implicados. Reivindiquemos y pongamos en valor nuestra dignidad como seres humanos.
Porque somos personas, no dinero.